Hay lugares que obligan a trabajar despacio. No porque sean difíciles de fotografiar, sino porque tienen tantas capas que una fotografía demasiado rápida se queda en la superficie.
El Château Louise de La Vallière, en Reugny, en pleno Valle del Loira, es uno de ellos. Un château histórico convertido en hotel de cinco estrellas, rodeado por un gran parque








